11
Oct 13

El mundo no volvió a ser el mismo

En la Guatemala de mediados del siglo XIX cuando alguien llegaba de visita a una casa, lo que se le ofrecía para beber era licor de anís a la usanza española; para finales de 1800 el coñac sustituyó al anís, en la medida en que los chapines se afrancesaban. Con la II Guerra Mundial el whisky de los estadounidenses se impuso; y cuando yo era niño predominaba el ron. Ahora es común el vino; pero eso no ocurrió hasta bien entrados los ochenta.

Las valoraciones cambian entre los individuos y cambian las sociedades. El 12 de octubre solía ser el Día de la Raza y de ahí pasó a Día de la Hispanidad, en recuerdo del día en que Colon llegó a Bahamas y para celebrar la unión hispanoamericana. Y ahora tiene distintas interpretaciones.

J.H. Elliot, en Empires of the Atlantic World cuenta que las diferencias de credos y orígenes nacionales palidecían ante la universalidad de la experiencia que llevaba a los emigrantes a un nuevo y extraño mundo… Miedo y alivio, aprensión y esperanza eran sentimientos que no conocían fronteras culturales. Los motivos de los emigrantes eran varios: trabajar (o no trabajar), escapar de una sociedad vieja, o construir una nueva, adquirir riquezas, o asegurarse un holgado sustento. Empero, todos enfrentaban el mismo reto de pasar de lo conocido, a lo desconocido.

Elliot cuenta que los españoles se quedaron perplejos ante la complejidad social y política en Yucatán, dividida en dieciocho, o más sociedades que guerreaban entre sí. Luego de la Conquista se encontraron en una posición de autoridad sobre vastas poblaciones que estaban acostumbradas a pagar tributos y recibir órdenes desde un centro imperial… pueblos que se resignaban a la derrota, o consideraban el triunfo español como una liberación de la represión mexica e inca. Al lado de los españoles, los quauquecholtecas emprendieron la conquista de los señoríos al Este del Suchiate, y los cakchiqueles se rebelaron frente a los quichés.

En medio de politics as usual desaparecieron imperios y culturas completas para dar paso a algo nunca antes visto en la historia de la humanidad. Y el mundo no volvió a ser el mismo.

Columna publicada en El periódico.


12
Oct 07

Una celebración de la Civilización Occidental

Antes era el Día de la Raza, pero ahora que soplan los vientos de lo políticamente correcto, aquella no es una expresión afortunada. Actualmente es algo así como el Día de la Hispanidad, o el Día de Colón. Yo creo que, aunque el nombre que se le de es importante, más lo es el significado que tiene el 12 de octubre.

Esta es una fecha propicia para celebrar la Civilización Occidental. La civilización que ha crecido alrededor de Aristóteles, Francisco de Vittoria, Galileo Galilei, Isaac Newton, John Locke, Charles Darwin, Thomas Edison y Steve Jobs entre muchisimos otros.

Por supuesto que Cristobal Colón tenía sus defectos; pero su persona encarna muchas de las virtudes que han hecho posible Occidente: una mente independiente, espíritu emprendedor y curiosidad científica, por mencionar unas. Todo ello, a pesar de los prejuicios y de las supersticiones que prevalecían en su tiempo.

Una buena forma de celebrar esta efemérides es leyendo El genio de Occidente, por Louis Rouggier. Y vale la pena celebrarla porque la Civilización Occidental es, sin duda alguna, el logro más grande de la Humanidad. Y para apoyar esta afirmación, menciono dos razones entre muchas otras, para animar la discusión:

Los derechos individuales, y
El método científico