Un colegio que celebra su procesión cada año cierra los dos carriles de la calle de acceso a un hospital. Pudiendo ocupar un solo carril, la procesión agarra por todo lo ancho de la calle. En consecuencia hay colas de vehículos para entrar al hospital y colas de vehículos para salir del nosocomio.
A esta situación añádele que hay conductores de vehículos que, de forma imprudente, maleducada y abusadora, intentan adelantarse en su cola y ocupan el carril contrario. ¿Qué ocurre cuando sucede? Pues que se arma otra cola de vehículos enfrentados y ninguno puede avanzar porque de un lado está la acera y del otro lado está la cola de vehículos que van en su carril.
¡Es la tormenta perfecta en la calle de acceso a un hospital! ¿Se podría evitar? Sí. Con un poco de sentido común, prudencia y civilidad. Elementos que, a juzgar por el panorama, brillan por su ausencia.


