Ayer hicieron chiles rellenos en casa, ¡por primera vez!, y salieron de campeonato. Lograron el balance exacto entre carne y vegetales y un toque perfecto de picante. Hermosos, quedaron bien “evueltos” y su sabor delicado combinó alegremente con un malbec/merlot y el atardecer. ¡Chapeaux!