Piñas en la Historia y piñas en mi vida


En el Lienzo de Quauhquechollan, abajo a la derecha, se ven unas piñas; hecho que llama la atención porque el lienzo fue pintado c. 1530 y las piñas no son originarias de Guatemala. Su presencia en el lienzo -en el área geográfica que podría corresponder al departamento de Santa Rosa- se explica si ya para el siglo XVI había comercio entre lo que ahora es Guatemala y lo que ahora es América del Sur, de donde son originarias aquellas frutas.

Más fascinante aún, es que, si usted toma hoy la carretera rumbo a El Salvador, ¿qué es lo que va encontrar sembrado a lo largo de la carretera por ahí por Santa Rosa? Piñas. Y a mí me gusta imaginar que las piñas que compro a la orilla del camino, son las tatara tatara nietas de las que veo en el Lienzo Q.
Una restauración digital del Lienzo de Quauhquechollan puede ser vista en el Centro Cultural de la Universidad Francisco Marroquín; y cuenta la historia de cómo es que los quauhquecholtecas, en alianza con Hernan Cortés y al mando de Jorge de Alvarado, conquistaron los reinos mayenses que había en lo que ahora conocemos como Guatemala. El original se halla en La Casa del Alfeñique, en Puebla, México.

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