05
nov 13

¡Hoy es 5 de noviembre! Recuerden, recuerden el 5 de noviembre

Las palabras siempre conservarán su poder, las palabras hacen posible que algo tome significado y, si se escuchan, enuncian la verdad. Y la verdad es, que en este país, algo va muy mal…¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable? Bueno, ciertamente, unos son más responsables que otros. Y tendrán que rendir cuentas. Pero, la verdad sea dicha, si estáis buscando un culpabable, sólo que miraros al espejo.

Hoy es 5 de noviembre, día muy propicio para ver V for Vendetta y meditar a cerca de esta película y su mensaje. Hoy comparto con ustedes algunas de mis frases favoritas de la peli.

  • Mi padre solía decir que los artistas mienten para decir la verdad mientras que los políticos mienten para ocultarla. Evey Hammond.
  • El pueblo no debería temer a sus gobernantes, los gobernantes deberían temer al pueblo. V
  • Este concierto se lo dedico a la señora justicia en honor a las vacaciones que parece se está tomando.. y en reconocimiento al impostor que ha ocupado su lugar. V
  • Los ideales son a prueba de balas. V
  • Cuatrocientos años más tarde los ideales aún pueden seguir cambiando el mundo. V
  • ¿Es lo que crees en realidad? ¿O es lo que ellos quieren que creas? V
  • Rectitud, justicia y libertad son algo más que palabras, son perspectivas. V
  • Los símbolos tienen el valor que les da la gente, por sí solo un símbolo no significa nada. V
  • El pasado es historia, el futuro un misterio, el hoy es un regalo, por eso se le llama presente. V

04
nov 13

El “gifiti”, un regalo de la cultura garífuna

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El sábado fui introducido al misterioso mundo del gifiti; un licor medicinal tradicional del pueblo garífuna.  El gifiti es una mezcla de hierbas, especias y raíces que se dejan en buen ron durante varias semanas para luego ser degustada.  Al gifiti se le atribuyen propiedades afrodisíacas, reconstituyentes y digestivas entre otras.

A mí me supo sabroso y me recordó -a lo lejos- algunos licores de monjes como el Benedictine, o el Chartreuse.  Mi cuate, Mario, hace unos sus guaritos de hierbas y especias que también recuerda al gifiti.

Todavía no se si el gifiti sirve bien para los otros propósitos que se le atribuyen; pero luego de un almuerzón delicioso con pescado frito y rice and beans, aquel licor es como mano de santo para la digestión y ciertamente es una forma muy agradable de concluir una comida memorable.  Nos lo sirvieron con limón y sal, como se sirve el tequila; pero a mí me gustó más beberlo solo y sospecho que si se bebiera tibiecito, como el brandy, sería todavía más rico.

Por otro lado me encanta el concepto de licores medicinales y no por el sabor, sino por el concepto,  me recordó el jarabe de morros que mi bisabuela nos daba a los niños cuando teníamos tos.


03
nov 13

“Bienvenida realidad” me sorprendió


A ver, ¿cómo es que una serie mexicana acerca de un grupo de adolescentes de último año de Secundaria podría sorprenderme para bien?  Pues abordando los temas y las historias no sólo desde perspectivas razonables y no cargadas de ideología; sino con una trama ágil, íntegra y coherente.  Además, con historias que de atrapan y personajes entrañables.

Ese es el caso de Bienvenida realidad, una serie que no me decepcionó como me había ocurrido con las dos series latinoamericanas que había visto antes y que terminaron chorreándola luego de la primera tercera parte de sus capítulos.

Los personajes de Bienvenida realidad enfrentan problemas que suelen estar presentes en muchas familias y muchos adolescentes en mayor, o menor medida: disfuncionalidad, dificultades, abuso de drogas y tráfico de drogas, cuestionamientos de identidad sexual, trastornos alimenticios, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, bullying, tribus urbanas, inseguridad ciudadana, la guerra perdida contra las drogas y otros más sencillos como qué hacer después de graduarse de la secundaria,  cómo resolver desaveniencias con amigos y parientes.

A lo largo de sus 120 capítulos, la serie lleva al televidente por una montaña rusa de acontecimientos en la que la velocidad vertiginosa es posible sólo por una estupenda producción y por un guión que no da muestras de parches.  Es como si hubiera sido hecha con base en un libro.  A ratos es una caricaturización de las sociedades latinoamericanas y a veces es una meditación acerca de estas.

Una de mis caricaturizaciones favoritas es la conversión al marxismo por parte de uno de los personajes juveniles.  Y una de mis meditaciones favoritas es la que ocurre al rededor del tema del aborto.

El casting es convincente y los personajes están bien diseñados e interpretados.  A veces se nota algo de sobreactuación pero es tan consistente que uno puede suponer que es a propósito.  ¿Cuáles fueron mis personajes favoritos? En ese orden: la directora, Cristina Garza; la maestra, Lucía; y los alumnos Bruno, Nicolás y Regina.

Durante la mayor parte de la serie pensé mucho en la Premisa del universo benevolente: La idea de que  la realidad es “benevolente” en el sentido que si te adaptas a ella, es decir, si piensas, valoras y actúas racionalmente, entonces puedes conseguir tus valores (y exceptuando accidentes, los conseguirás); los conseguirás, porque los valores están basados en la realidad.

Su consecuencia es la incapacidad de creer en el pode,r o en el triunfo del mal. Independientemente de la corrupción que uno pueda haber experimentado y lo cerca que le haya tocado, uno es incapaz de aceptarla como lo normal, lo permanente o lo metafísicamente correcto. Uno siente: “Esta injusticia (o terror o mentira o frustración o dolor o angustia) es la excepción en la vida, no la regla”. Uno está seguro de que en algún lugar de la tierra – aunque no sea en ningún lugar cercano o a su alcance – una forma adecuada y humana de vida es posible para los seres humanos, y que la justicia sí importa.

En la serie las acciones tienen consecuencias y las consecuencias -buenas, o malas- deben ser enfrentadas y resueltas.  Las cuestiones éticas son abordadas no desde perspectivas gazmoñas, ni desde ángulos caprichosos:  te va a sorprender porque no es lo usual.  Bienvenida realidad te va a atrapar; pero no porque sea una serie para halagar a las masas de televidentes promedio, sino porque sospecho que sus escritores, directores y productores se animaron a elevar la barra.


03
nov 13

¿A cuántos mató el comunismo?

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De cuando en cuando leo, por ahí, artículos y comentarios que tratan al comunismo como si fuera una idea inocente, una idea más, una idea que no llegó a ser desarrollada en su plenitud, o una  idea respetable.  Pero el comunismo es algo mas: es una realidad asesina.  Como el nacional socialismo, su pariente colectivista, el socialismo científico dejó muertos por millones…pero…¿de cuántos millones estamos hablando?

  • Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: 20 millones
  • China : 65 millones
  • Vietnam: 1 millón
  • Corea del Norte: 2 millones
  • Camboya: 2 millones
  • Europa del Este: 2 millones
  • América Latina: 150, mil
  • Africa: 1.7 millones
  • Afganistán: 1.5 millones
  • Partidos comunistas que no estuvieron en el poder: 10,mil

Aquellas son las estimaciones del Black Book of Communism citadas por So, how many did communism kill?  Y este último artículo hace una observación sobre la cual vale la pena llamar la atención: La razón por la cual a los crímenes del comunismo se les da tan poca preponderancia social es que muchos sectores de la sociedad política de Occidente apoyaban, o eran apologistas de la ideología izquierdista que hizo posibles aquellos crímenes.

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02
nov 13

La dicha de comer y preparar fiambre

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Los que visitan este espacio desde hace algún tiempo saben que mi plato chapín favorito es el fiambre.  ¿Cómo iba a ser de otra forma?   Por un lado es un plato que tiene raíces profundas en la chapinidad; y por otro las tiene profundas en mi familia. Además es un plato complejo que requiere de todo el buen juicio,  la pasión y la sazón que pueda tener quien lo prepara.  Es un plato para compartir con la familia y los amigos.

Muchas personas creen -y estoy de acuerdo-que la fiesta del fiambre es el Thanksgiving chapín.  Una fiesta que celebra los frutos del trabajo productivo y la dicha de tener con quienes compartirlos.  Hoy, en Twitter, leí que La verdadera soledad es no tener quién te regale un buen plato de fiambre.

En casa comenzamos a preparar el fiambre desde el 29 de octubre cuando cocemos y cortamos las carnes y los embutidos:  la cesina, la gallina, el cerdo y el pollo; así como las longanizas y las butifarras.  Seguimos el 30 cuando cocemos las verduras: zanahorias, arvejas, güisquiles, coliflores y repollos.  Ese día mezclamos los caldos y sazonamos el caldillo resultante con vinagre y miel de abejas.  También mezclamos las carnes, los embutidos y las verduras y el caldillo.

Unas tres semanas antes hemos preparado el encurtido de remolachas y cebollas que servirá para darle color al caldillo.  Y en esos días hemos encargado los embutidos, así como adquirido los adornos enlatados y conservas: espárragos verdes y blancos, chiles morrones, atún, salmón, sardinas en aceite y en tomate, pepinillos ácidos y dulces,  aceitunas verdes rellenas y negras, cebollitas, rábanos, perejil colocho y lechugas.  Más tarde, el día 1 de noviembre agregamos camarones, huevos duros rodajados, chiles chamborotes y dientes de perro.

Ese día también añadimos rodajas de gelatina de cerdo, jamón de sangre, salami, lengua salitrada y otros jamones, así como queso duro y queso de capas, y algo de remolachas.

Como ves, la preparación del fiambre lleva varios días de planificación y de ejecución.  Ya intuirás que, con tantos y tan variados ingredientes se requiere de un balance muy fino para que todo esto salga bien.  Ya no digamos para que salga magnífico y memorable.

Una vez un cuate extranjero me preguntó que  por qué es que usaba enlatados y conservas en vez de ingredientes frescos.  El sostiene que si se usan salmón y atún frescos, por ejemplo, sería mejor.  Y puede ser…¿por qué no?  Lo que pasa es que parte de la experiencia del fiambre está relacionada con recuerdos, nostalgia y tradición.  El fiambre, en mi casa, tiene que tener no sólo la sazón particular que nos gusta en casa, sino una estrecha e inequívoca relación con los sabores y texturas que recuerdo en casa de mis padres y en casa de mi abuela.  Y allá se usaban enlatados y conservas.

El fiambre de este año nos salió como debe ser…buenísimo como siempre.  Y lo gozamos como debe ser y como siempre, con la familia y amigos.

En la foto, el huipil es de Panajachel.


01
nov 13

Helado de camotes

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¡Ay caray!, como si el fiambre no fuera suficiente delicia para la celebración de este día en casa preparan un magnífico helado de camotes aderezado con mermelada de mandarinas.

El color cremoso y amarillo intenso de los camotes combina maravillosamente con el dorado y anaranjado de las mandarinas; escogidas una por una de modo que sus cáscaras sean impecables y aromáticas como uno no puede imaginarse.

Los sabores y los aromas se combinan graciosa y generosamente para producir una experiencia intensa y algo lujuriosa.  Este helado es perfecto para amarrar un almuerzón de fiambre porque a la tradición de aquel plato propio de este día se le añade la innovación audaz a partir de otro plato tradicional como lo es el dulce de camotes, o ate de camotes.


01
nov 13

¡A comer fiambre, pues!

¡Qué dicha y qué alegría es ser parte de esta celebración del fiambre, en esta tierra costumbrera, como decía José Milla.

El que hacemos en casa es la receta de mi madre que, a su vez, es la receta de  mi abuela y de mi bisabuela paternas. No hay una sola receta de fiambre, porque cada familia tiene la suya; y aunque dos, o tres recetas vengan de una misma, todas serán distintas, porque cada quien le pone su sazón y cada quien le quita, o le pone ingredientes a su gusto. En mi familia –por ejemplo– aunque los fiambres de mi abuelita Frances y el de mi tía Baby venían del de mi bisabuela Adela, el primero tiraba a dulzón y el segundo, a ácido. A mí me gusta ligeramente endulzado con miel de abejas por el toque de madera que da la miel.

Hay cuatro tipos básicos de fiambre: verde, blanco, rojo y rosado; y el que hacemos en casa es de este último tipo. Lo importante, sin embargo, es que no importa qué receta se haga, el fiambre sea armonioso y balanceado. Demasiados, o muy pocos de algunos ingredientes pueden estropear la elegancia sutil de este plato.

El fiambre es, por mucho, el plato más extraordinario y magnífico de la cocina chapina. El plato tiene sus detractores que yo pongo en dos cajones: el de los melindrosos, del cual no vale la pena ocuparse; y el de los que han tenido una mala experiencia con él, principalmente porque han probado alguno que, en vez de ser una combinación armoniosa y balanceada, ha sido una mezcla pretenciosa, o sin equilibrio, ni sentido común.

Este es un plato que se come en familia y compartido. En la ciudad es algo difícil notarlo, pero en los pueblos es muy evidente. A lo largo de la mañana del día 1 de noviembre, platos van y platos vienen de una casa a otra. O bien, a la casa donde se hace el fiambre, llegan familiares y amigos a comer. Los invitados –y los invitados de los invitados– suelen llevar algo de su propio fiambre, o bien, a veces llevan otra cosa, como dulces de ayote, o de jocotes, conocidos como cabeceras. O panes de muerto. En casa el postre tradicional es helado de camote con mermelada de mandarinas. ¡Hágase, pues, la fiesta!

Columna publicada en El periódico.


31
oct 13

La más aterradora música clásica para Halloween

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Gracias a Limelight y a la Organización para las Artes de la Universidad Francisco Marroquín (que me dio la pista), he aquí la lista de las 13 más aterradoras piezas de música clásica para este Halloween.

La foto es por Así es la vida.


31
oct 13

Meditaciones sobre las brujas…en su día

Para la mayoría de la gente, su primera asociación con la palabra “bruja” es por medio de cuentos de hadas, de “Macbeth”, o con la quema de brujas, dice Helmuth Schoeck en su libro Envy.  En esa obra, Schoeck explica que desde tiempos inmemoriales la sospecha de brujería o de magia negra ha caído sobre aquellos que tienen un motivo para ser envidiosos -de alguien menos feo que él mismo, de padres con suerte, o de un campesino con una mejor cosecha y ganado sano, etc.  Después de todo, la mala suerte sólo puede caer sobre aquellos que tienen algo que perder: buena salud, belleza, posesiones, familia.  En un intento de entender emocionalmente el problema de la mala fortuna, paracía razonable buscar a personas que pudieran ser envidiosas.

Sigue Schoek: Durante los juicios contra brujas, en Europa, las acusadas eran precisamente personas que, de alguna manera, hubieran levantado sospechas de que eran envidiosas y, por lo tanto, pudieran desearle el mal a otros.  Gradualmente, sin embargo, el hombre envidioso mismo se constituyó en el acusador; y las acusadas pasaron a ser personas guapas, virtuosas, orgullosas y ricas, o las viudas de ciudadanos ricos.  Este doble papel de la envidia con respecto a la brujería es evidente en pueblos primimtivos. El forastero, el lisiado, cualquiera que estuviara discapacitado es sospechoso y es considerado como responsable de causar daños.  Empero, el  mismo hombre primitivo es capaz de asegurar que otro miembro de su tribu sólo es rico, poderoso, buen bailarín o cazador sólo porque ha obtenido, mediante magia negra algo que les debería pertenecer a otros miembros de su tribu.

Algunos antropólogos ven en la brujería creencias que funcionan como válvulas de seguridad, como instituciones entendibles y deseables mediante las cuales son reguladas las tensiones intersociales, dice Schoeck; pero [Clyde] Kluckhohn sostiene que el efecto destructivo e inhibidor de aquellas ideas ha sido enormemente subestimado, y que más que controlar sentimientos agresivos lo que hacen es producir timidez y reducir las relaciones sociales.  Kluckhohn no deja lugar a dudas con respecto a la coneccipon inmediata entre la envidia y las sospechas de brujería.

En su obra, Schoek cita un trabajo de John  Gillin titulado The Culture of Security in San Carlos. A Study of a Guatemalan Community of Indians and Ladinos y dice: También es generalmente cierto entre las culturas indígenas centroamericanas que la envidia y la codicia con tenidas como anomaías o crimenes.  Los indígenas conocen una clase de enfermedad que es producida por la magia, a la que llaman envidia, enfermedad que es invocada por una persona envidiosa.  La víctima tiene el innegable derecho, reconocido por la comunidad, de matar al su enemigo si puede descubrirlo.  Por esa razón es inconcebible que alguien admita su envidia.

Decidí compartir con ustedes estas lecturas para darle a la celebración de hoy un toque diferente al carácter festivo y lúdico que tiene, porque a ratos sospecho que la envidia es un sentimiento muy presente en la sociedad guatemalteca.  Eso sí, que conste, que el hecho de haberme puesto solemne en esta entrada no quiere decir que no me disfrute la fiesta de las calabazas, los gatos negros, las escobas, los disfraces y las telarañas.


30
oct 13

Saqueo y robos en cementerios

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Hoy leo la denuncia de un lector de diarios que cuenta que en el Cementerio General de Chimaltenango a los panteones les han robado todos los elementos metálicos y que en el lugar abundan grupos de jóvenes que se drogan y piden dinero (PL, P. 19) Lo mismo ha de ocurrir en otros cementerios; y el de Quetzaltenango es un ejemplo.  Ahí los ladrones se roban todo lo que pueden.

En Cementerio General de Guatemala hay mausoleos que están por caerse al barranco; y el saqueo y los robos son cosa de todos los días.

De la tumba de mi bisabuela, Adela, hace ratos que fueron robados una lápida y dos floreros de bronce que la adornaban; también fue robada la baranda de hierro que rodeaba el lugar.  Afortunadamente cuando cambiamos de cementerio a mi abuelo, Luis, rescaté su lápida de bronce.  Si no hubiera hecho eso, la pieza también hubiera sido robada.

Hace dos años, y por casualidad, descubrí la tumba de mi bisabuela Gilberta; y a los pocos días de hacerlo llevé a mi madre.  Ni bien habíamos bajado cuando notamos movimientos extraños de un hombre con moto y dos que merodeaban.  Nos dió mala espina, nos subimos al automóvil y no volvimos jamás.  En realidad no vale la pena el riesgo, aunque es una lástima no poder hacerlo.  Hemos ido a entierros de amigos y familares, pero nada más.

Cuento aquello porque el 1 de noviembre es tradición chapina la de visitar cementerios.  Práctiva que yo disfrutaba mucho; pero que me anima menos y menos.

El Cementerio General se ha deteriorado muchísimo.  Los saqueos y los asaltos están acabando con él.  La basura y la inmundicia se ven en todos los rincones.  La belleza arquitectónica y artística de muchos mausoleos es eclipsada por las consecuencias del abandono, la mala administración y la indiferencia.

Cuando yo era niño, mi padre solía llevarnos a mis hermanos y a mí al Cementerio el 1 de noviembre; y como en estas fiestas no se permite la entrada de automóviles a la necrópolis, mi madre nos pasaba dejando, entrábamos caminando y visitábamos a varios familiares enterrados allá.  Luego salíamos a tomar horchata a una célebre refresquería que quedaba por ahí cerca y mi madre nos recogía para ir a almorzar el fiambre a casa.

Hasta hace un par de años todavía llevaba a amigos extranjeros a observar esta costumbre chapina…pero no más.  Ahora tengo la impresión de que es peligroso, inseguro y muy, muy  insalubre.

La foto es de una gárgola en un mausoleo del Cementerio General de la ciudad de Guatemala.