13
Abr 15

Adiós a Eduardo Galeano

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Mira tu.  Hace un año Eduardo Galeano dijo que no volvería a leer su obra más conocida, Las venas abiertas de América Latina (1971), debido a que es pesadísima, y admitió que fue escrita sin conocer debidamente sobre economía y política. Al hablar de ese libro, Galeano explicó  cuando lo escribió no tenía la formación necesaria. No estoy arrepentido de haberlo escrito; pero fue una etapa que, para mí, está superada. Y ahora vino y se murio.  Al año.

Ceo que una de las mejores cosas que uno puede hacer, cuando se equivoca, es admitirlo y corregir; y en ese contexto creo que fue encomiable la confesión de Galeano…aún después de haber inspirado a quién sabe cuántos jóvenes a dar sus vidas (o a tomar vidas de otros) por medio de un libro escrito, así,  sin saber bien de economía y política.

Las venas… es uno de los libros de cabecera y una de las fuentes de consignas más socorridas de los revolucionarios tercermundistas. En El manual del perfecto idiota latinoamericano, aquel libro está incluido en la lista de los diez que más conmovieron al idiota latinoamericano; y yo añadiría que debe estar en la lista de los diez que más vidas de jóvenes latinoamericanos han cobrado.  Los autores de El manual… dicen que no existe un libro de su género que haya tenido tantas ediciones, traducciones y alabanzas.  No se conoce, en nuestra lengua, en suma, una obra que  -como esta- merezca ser considerada como “la biblia” del idiota latinoamericano, o por la otra punta, como el gran culebrón del pensamiento político.

La progresía ha de estar triste; y me pregunto que hicieron muchos de ellos con Las venas… ¿Las guardaron  como un recuerdo, o las repudiaron  con alguito de honradez intelectual?  Ahora bien…¿qué tal si lo del primer párrafo fue un hoax?   Las vidas arruinadas  por Las venas...y los muertos quedarían; pero la honradez intelectual se iría por el caño.

En este enlace puedes leer los cinco mitos de Las venas…por mi cuate, Adrían.

La foto es por  Mr. Tickle (Trabajo propio), CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons.


13
Abr 15

Obvio que les pela

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En la práctica, el techo permitido por la ley para los gastos de campañas electorales por parte de los no partidos políticos, es simbólico cuando uno es un hazmerreir.  A los dirigentes y propietarios de los  no partidos políticos les pelan la ley y el Tribunal Supremo Electoral.  ¿Y qué quieren los dirigentes y propietarios de aquellas organizaciones? Quieren que votes por ellos y que les des el poder.  El poder es la fuerza.  Debería ser la fuerza bajo la ley; pero en realidad es la fuerza.  Debería ser la fuerza bajo la ley para proteger los derechos individuales de todos por igual; pero es la fuerza bajo la legislación para legalizar el abuso y el enriquiecimiento ilícito, así como para satisfacer las necesidades de los buscadores de rentas parasitarias.

¿O que? ¿Tu si te tragas eso del bien público y les crees a los políticos cuando prometen cumplir y hacer cumplir las leyes cuando tengan el poder que les das?  ¿En serio?

El techo para propaganda electoral es de Q57 millones; y los directivos del partido Líder van a gastar Q45 millones sólo en bolsas para repartir.  Los dirigentes del Partido Patriota y de la Unidad Nacional de la Esperanza simplemente ocultan las cifras de sus gastos para comprar voluntades electorales.  La verdad es que les pela.

La legislación que le pone techo al gasto de campaña es una legislación mala.  La legislación que dice que no puede haber campaña antes de la convocatoria a elecciones también es una legislación mala.  Uno podría decir que es mejor que las legislaciones malas no sean aplicadas; pero lo malo de esa perspectiva es que si las autoridades no tienen autoridad (o no usan la autoridad) para hacer que se cumplan las normativas.  Estas y aquellas dejan de tener valor.  Se convierten en fantoches dignos de mofas, befas y escarnios.

¿De veras vas a ir ilusionado a votar el domingo de las elecciones?  ¿Vas a sentir que cumpliste con tu deber de ciudadano? ¿Vas a llevar a tus hijos al engaño?

La ilustración la tomé de Facebook.


12
Abr 15

En bici bajo los matilisguates

Imagen de previsualización de YouTube

Esta es la mejor temporada para llegar en bicicleta al trabajo.  La última parte del camino es bajo los matilisguates y las buganvilias, acompañado por el trino de los cenzontles y otras aves.  Me encanta empezar el día así; y al atardecer el espectáculo es bello desde otra perspectiva.


10
Abr 15

“Los famosos detras de las 47 maquilas”

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Dos lectores de este espacio se mueren de ganas de que comente un artículo titulado Los famosos detrás de las 47 maquilas; seguramente porque en uno de sus párrafos dice: En Guatemala hubo una persona que trajo el libertarianismo, el neoliberalismo, que promulga la libre competencia en el mercado. Se llamaba Manuel Ayau, fundador de la Universidad Francisco Marroquín, fallecido hace un lustro. “El verdadero remedio es no repartir privilegios, sino que las autoridades traten a todo el mundo de igual manera”, escribió en su columna en “Prensa Libre” en abril de 2006 . No obstante, Samboro, empresa de cerámica y primera empresa fundada por él de las resaltadas en su biografía en Wikipedia, no sólo se inscribió en el 29-89 [Ley de fomento y desarrollo de la actividad exportadora y de maquila] en 1996 y sigue con la ventaja sobre la devolución del IVA, sino que le ha vendido al Estado.

El propósito de ese párrafo es llevar al lector incauto a la conclusión de que Manuel F. Ayau (uno de mis maestros más queridos y admirados) decía una cosa y hacía otra.  Los autores del artículo aprovechan para confundir el libertarianismo con el neoliberalismo.

Antes de entrar en materia, por favor sígueme por el siguiente camino:

¿Has jugado Monopoly?   Cuando juegas ese, o cualquier otro juego de mesa, ¿sigues las reglas del mismo?  Si dijiste que no, no tiene sentido seguir; pero si dijiste que sí, hazme el favor de continuar.

Cuando va al mercado a comprar tomates y la vendedora te pide Q10 por libra.  ¿Le ofreces Q12, o le ofreces Q8?  Si le ofreces Q12 no tiene sentido seguir; pero si dijiste que le ofreces Q8, o menos que Q10 hazme el favor de continuar.

Uno sigue las reglas del juego porque eso permite anticipar las conductas de otros; porque las reglas evitan conflictos; porque definen la naturaleza del juego y hasta hay quienes las siguen sólo porque son las reglas.  Uno no ofrece menos por los tomates porque no tenga conciencia social; uno ofrece menos por los tomates porque necesita que sus recursos le alcancen para las cebollas y para la hierbabuena (si va a hacer un chirmol).

¿Ya atisbas para dónde vamos?

Como lo dice el artículo en cuestión, la empresa citada se inscribió en régimen del Decreto Legislativo 29-89 en 1996.  Aquellas reglas del juego (la ley de maquilas) son previas (¡pero muy previas!) a la inscripción de la empresa en el régimen de maquilas, la ley es de 1989 y la inscripción es de 7 años después.  Aquel régimen es el marco legal que existe y si bien es cierto que crea privilegios, es el marco existente.  Es el que hay.  Hay otros, claro, pero el régimen de maquilas es el más barato.  Como con los tomates, te permite destinar recursos a otras cosas que generalmente son otras inversiones y emprendimientos.  ¿Cómo es que se le dice al que va a un mercado y compra caro, pudiendo comprar barato?  Posiblemente es lo mismo que podría decirse de quien va al mercado e invierte caro, pudiendo invertir barato.

¡Por supuesto que legislaciones como la de la maquila crean privilegios!, y son promovidas por empersaurios mercantilistas, por ingenieros sociales, y por los que creen que los intereses colectivos deben prevalecer sobre los derechos individuales. Pero cuando permitimos que estén vigentes, son instrumentos legales. Lo ético en estos casos no es renunciar al uso del instrumento y dejar de invertir, o invertir caro.  Eso no sólo perjudicaría la creación de riqueza (en el sector privado de la economía, que es el sector voluntario y pacífico) -aunque sea a expensas del sector público (que no sólo consume riqueza, sino que es el sector coercitivo de la economía)- sino que dañaría la creación de empleos productivos, el mejoramiento de salarios y el crecimiento del ahorro.

Lo ético frente a legislaciones específicas, concretas y creadoras de privilegios es lo que hizo Manuel F. Ayau: Combatirlas de raíz.  El proyecto de reforma constitucional ProReforma, propuesto por Ayau y más de 70,000 guatemaltecos tenía una propuesta concreta: que en ningún caso el Senado o la Cámara de Diputados emitirán Ley o decretos arbitrarios o discriminatorios, en los que explícita o implícitamente se concedan prerrogativas, privilegios o beneficios que no puedan disfrutar todas las personas que tengan la oportunidad de hacerlo. ¡En ningún caso!, dice.  En ninguno.

¿Qué pasó con esa propuesta en particular y con ProReforma en general?  Fue inconsitucionalmente ignorada por el establishment político y no fue apoyada por los empresaurios mercantilistas; las izquierdas ¡espantadas! cerraron filas contra ProReforma.  En parte, porque, ¿quién, si no Manuel F. Ayau, se atrevería a cerrarles constitucionalmente las puertas a los privilegios?  Ya lo dijo Henry David Thoreau: por cada mil personas atacando las ramas de un problema, hay una sola atacando sus raíces.  ¿Quiénes entre los que se quejan por privilegios particulares, se opondrían a todos los privilegios como en ProReforma?  ¿Quiénes entre los que se quejan por los privilegios para otros propondrían leyes para acabar con todos los privilegios (incluidos los propios), como hizo Ayau? ¿Quiénes entre los que rechazan los privilegios apoyan la igualdad de todos ante la ley?

Sospecho que la respuesta es la siguiente:


10
Abr 15

¿Terrorismo mediático?

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¿Quién duda de que –entre otras cosas– puede decirse que Guatemala es el país de los chistes y del sentido del humor retorcido en circunstancias de congoja? Por ejemplo: antes del terremoto del 76, que dejó cerca de 25 mil muertos, había en la TV un anuncio de insecticida en el que una ama de casa lo rociaba en la cocina, mataba a todas las cucarachas y preguntaba: ¿Queda alguna cucaracha que decir?  Y entonces el chiste –¡inmediatamente después del movimiento telúrico!– era que, luego del terremoto se abrió el cielo y una voz como de bóveda preguntó: ¿Queda alguna cucaracha que decir?.

La política y los políticos nunca han estado al margen de la furia humorística chapina. Hay chistes sobre Ubico y Chacón, sobre Ydígoras, sobre Lucas, no los hay sobre Arzú porque ese ni gracia tiene, y los chapines empoderados por la Internet han elevado a la décima potencia su garra humorística por medio de memes, hashtags y otros recursos contra quienes abusan del poder. Los más célebres de la actualidad son los de Baldizón (por el copy-paste) y los de Baldetti (por…por… ya perdí la cuenta). Durante la Revolución francesa, María Antonieta sin duda odiaba las caricaturas de ella que circulaban en las plazas y en los salones.

Los políticos, por supuesto, detestan aquel empoderamiento ya que no eran lo mismo los chistes que pasaban de boca en boca en funerales y en cuchubales, que los que se viralizan y quedan en la red para siempre.

Esto viene a que exempleados de los pipoldermos organizaron una fundación contra el terrorismo mediático para luchar contra las informaciones de todo medio de comunicación que demeriten la dignidad y derechos de la persona humana y a las instituciones públicas y privadas.  Sospecho que es para judicializar la censura (al estilo de Correa y Kirchner), o para asustar como lo hicieron los banqueros con su ley de pánico financiero. Si googleas Terrorismo mediático, vas a parar a una página que defiende la tiranía de los Castro y a temas como la construcción social del miedo por parte de quienes ejercen el poder. ¿Te sorprende? A mí, no.

Columna publicada en El periódico.

Actualización: A regímenes como el de Putin, les sirve mucho el concepto de terrorismo mediático: si entras a este enlace verás memes de Putin que seguramente ya son prohibidos en Rusia,


09
Abr 15

El hambre y los fabricantes de miseria

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La noticia que indigna es la siguiente: Este año, unas 874 mil personas serán afectadas por lo que popularmente se conoce como crisis alimentaria.  Habrá hambre entre centenares y centenares de familias en El país de la eterna primavera.

El lente mediático y popular se enfoca en la sequía del año pasado y en la posibilidad de una sequía para 2015.  Pero la falta de agua es sólo una circunstancia; y aunque es lo evidente, no es lo importante.  En diciembre pasado el artículo Bringing to Light Misterious Maya Cave Rituals, publicado en la revista Discover por Will Hunt se centró en la hipótesis de que la razón por la que los antiguos mayas hacían sacrificios en cuevas profundas e inundadas con agua era la de una necesidad desesperada de lluvia, que nunca llegaba a lo largo de sequías prolongadas.  El artículo cuenta cómo es que las sequías fueron unas de las causas más importantes del colapso de aquella civilización fascinante.  La sequía –con las consecuentes malas cosechas, hambre y descontento político– ocupa el centro de atención.

Con ayuda de aquel artículo, el observador acucioso puede ver hay algo más allá de lo inmediato y evidente que es la sequía como causa del hambre. En Mesoamérica, la sequía ha sido una realidad desde tiempos de los mayas antiguos; pero no es lo importante.  Puesto de otro modo: uno no llega mojado a una reunión porque llovió; sino porque olvidó el paraguas.  Uno no llega tarde a una reunión porque hubo tráfico, sino porque no salió a tiempo.  Uno no contesta el teléfono porque suena, sino porque quiere.

La sequía es un hecho o una circunstancia. Poco podemos hacer para que no ocurra.  Pero lo que si podemos cambiar es como como enfrentarla. La sequía es un fenómeno dado que afecta la capacidad de satisfacer las necesidades de nutrición de miles de personas. Y ya a que las personas se nutren con alimentos, y que los alimentos son recursos económicos, la solución de largo plazo para los problemas que ocasionan las sequías son de carácter económico y responden a buenas políticas económicas.  ¡Por supuesto que en el corto plazo hay que ayudar a las víctimas de las malas políticas económicas que las hacen vulnerables frente a las sequías!; pero, mientras que haya políticas que impiden la libre contratación entre empleados y empleadores; mientras haya impuestos que asfixian la formación de capital; mientras haya aranceles que impidan el libre intercambio; y en tanto el sector coercitivo de la economía sofoque al sector voluntario de esta, estas malas políticas económicas –y la malas filosofías que las hace posibles– son lo que está más allá y lo que los malos observadores no ven.

El trabajo y el ahorro, la capitalización y la empresarialidad de las personas son lo que produce alimentos; no la lluvia. Y cuando no hay lluvia aquí, y no hay alimentos acá, se pueden comprar acullá…si se tiene con qué, y si no hay obstáculos.

Es muy posible que una de las principales causas del colapso de la fascinante civilización maya haya estado íntimamente relacionada con el peso de mantener a élites improductivas, demandantes y dependientes sobre los hombros del resto de la población agrícola (Filipovich: 2014); peso que sería agravado por las sequías desesperantes mencionadas en el artículo de Discover.  Si así fuera, ¿qué lección podemos aprender ahora? La de que no debemos distraernos por circunstancias como la falta de lluvias y que –en lugar de eso– debemos concentrarnos en acabar con las políticas económicas que les impiden a las personas trabajar, ahorrar, emprender, remontar la pobreza y prever las sequías que se darán y que no podemos evitar.  Las sequías son fenómenos naturales generalmente inevitables; pero las hambrunas no.  Las hambrunas tienen responsables; y los responsables son los fabricantes de miseria que promueven las políticas económicas generadoras y perpetuadoras de la pobreza.

Columna publicada en Mundo comercial


09
Abr 15

La Antigua, la inmunda

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Antes yo iba a La Antigua para las fiestas que preceden a la Pascua.  Casi nunca para quedarme, pero si para visitar y disfrutar del ambiente.  Dejé de hacerlo cuando una noche, en el Parque Central, noté una inmundicia rayana en lo asqueroso.  Los botes de basura habían sido rebasados días atrás.  La gente -porque es la gente la responsable- había dejaro en el suelo bolsas, empaques, frutas, pañales, botellas, heces y todo tipo de basura.  ¡Pero es que era mucha!  Un par de años después tuve que ir para acompañar a unos arquitectos extranjeros que querían ver casas antigueñas.  Lo de las casas estuvo de película; pero la suciedad en las calles fue impresionante.  Impresionante de una forma muy fea.

Todo esto viene a que hoy, Gabriel Azurdia, en Prensa Libre, llamó la atención sobre la falta de agua, al mal olor  y al hecho de que las autoridades de la Ciudad Colonial no estuvieron a la altura durante las festividades.  La Antigua se vio rebasada, otra vez.

En parte, ¡por supuesto!, es culpa de las autoridades irresponsables e ineptas; pero en buena parte la inmundicia es responsabilidad de la gente sucia porque la porquería no llega ahí sola.


07
Abr 15

La alegría del matilisguate

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Este hermoso matilisguate me da la bienvenida al trabajo en esta temporada.  Su color intenso y su floración densa alegran más mis mañanas.

Este es el último de la larga fila de matilisguates que engalanan la 11 calle de la zona 10 y que se extienden hasta la entrada de la Universidad Francisco Marroquín por La Margarita.  Esos Matilisguates, por cierto están ahí por solicitud de mi bisabuelo, Federico, que vivía en la esquina de la 11 calle y Calle Real de la Villa.  El Intendente de la ciudad -en tiempos de Jorge Ubico- le preguntó que qué árboles le gustaría que sembrara ahí, y mi bisabuelo pidió matilisguates.


06
Abr 15

Kenya en el corazón

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Un grupo de militantes somalíes islamistas irrumpió en el Garissa University College, de Kenya, y asesinó a 147 infieles.  El grupo responsable de la matanza se llama Shabab y este no fue su primer acto de naturaleza terrorista.

Cuando leo que hay quienes sostienen que todas las ideas merecen respeto, me pregunto, ¿qué respeto puede merecer la idea de que es moralmente deseable el asesinato de infieles? El mundo musulmán, por dignidad, y Occidente -porque la civlización está bajo ataque- deben terminar cuanto antes con la brutalidad y la demencia yihadista que, amenazó con una guerra larga y espantosa.

Cuando uno ve la foto de las víctimas atisba lo que quiere decir espantoso y recuerda que espantoso puede adquirir las proporciones de Ruanda en 1994 y se hiela la sangre.

En 1963, el emperador de Etiopía, Haile Selassie I dio un discurso en la ONU y ese discurso fue convertido en la canción War, por Bob Marley; y de eso me acordé cuando leí la noticia de lo ocurrido en Garissa.  Pensé que si a la letra se le cambian las referencias al racismo, por alusiones a la religión, aquella canción es muy relevante no sólo para la dolorosa actualidad africana, sino para la de Occidente y el mundo.  Piensa en la letra de la canción como algo que diría así:

Until the philosophy which hold one religion superior
And another
Inferior
Is finally
And permanently
Discredited
And abandoned –
Everywhere is war.

No le tememos a la muerte, para nosotros va a ser como unas vacaciones de Pascua, gritaban los yihadistas en swahili, antes de disparar.  No se preocupen, los vamos a matar, pero nosotros también moriremos, dijeron también.  Mientras el misticismo y la irracionalidad sigan influyendo en la política, en la filosofía, en la ética y en las vidas de millones de personas, everywhere is war. Guerra larga y espantosa como la que se está incubando en Kenya.


06
Abr 15

Los helados olímpicos

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En 1950 se celebraron en Guatemala los Juegos Centroamericanos y del Caribe; y los chapines dispusieron que eran las olimpiadas.  De aquellos tiempos y de aquella efemérides datan los que conocemos como helados olímpicos que son helados con sabor a naranjas y rellenos de crema.

Son infaltables en el menú de los helados de carretilla y son unos de mis favoritos.  Cuando era niño, mi abuelita Juanita y La mamita (mi tía abuela) sólo me dejaban comprar helados de carretilla marca Sharp porque esos eran los que gozaban de su confianza. Los olímpicos y los de crema forrados con chocolate siempre me recuerdan la temporada que pasamos con mis padres y hermanos en el desaparecido Turicentro Likin, para su inauguración.  Esos eran los que comíamos todos los días.

También me gustaban los de sandwich.  Estos eran los que comía cuando mis padres nos mandaban a las matinales, en el cine, y nos daban 15 centavos.  Con eso comprábamos un helado de sandwich a la entrada, uno en el intermedio (porque había dos pelis) y uno a la salida.

Más tarde en mi vida, al principio de la Secundaria, el heladero de mi barrio era Nelson. A él le comprábamos helados Foremost con frecuencia, y nos conocía de nombre. Uno conocía el sonido de las campanas de su carretilla, y la forma de su sombrero.