Ayer, en The New York Times, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina publicó un artículo de opinión titulado Stop Following a Failed Policy.
En el mismo dice que mi país, Guatemala, así como otros países en Centroamérica y el Caribe están sufriendo este derramamiento de sangre, el mismo desangramiento que está presente en muchos vecindarios urbanos en los Estados Unidos, y que afecta desproporcionadamente a jóvenes negros y latinos. Y comenta sobre el llamado que su administracion ha hecho para dialogar acerca de la guerra contra las drogas.
Gracias a mis cuates @pepebarrascout y @jhidalgo me acabo de enterar de dos cosas intersantes que están relacionadas:
En El Salvador -como en Guatemala y en muchas partes del mundo- las bebidas gaseosas se toman en bolsa cuando así conviene; y la Coca-Cola produjo bolsas con forma de botella de esa bebida. Para mí hay pocas cosas tan deliciosas como una Coca en botella, bien helada. Pero claro, cuando hay que tomarla en bolsa, se toma en bolsa.
En contraste, el alcalde Bloomberg, en Nueva York, quiere prohibir la venta de bebidas gaseosas y otras bebidas azucaradas, de más de 16 onzas fluidas, en cines, restaurantes, carritos callejeros y otros lugares.
La excusa para semejante propuesta es la obesidad. La obesidad es un problema para muchas personas; no es un problema de salud pública excepto porque el estado benefactor insiste en ocuparse de ella, porque se espera que los tributarios paguen por los tratamientos para los obesos. Habría que distinguir entre lo que es un problema de salud pública, y un problema de la salud del público. Y claro, el estado benefactor se entromete en las vidas de las personas y disminuye la responsabilidad individual, entonces el estado niñera se suma y hace lo suyo.
¿Quiéres saber qué piensan los neoyorkinos del disparate y abuso de su Alcalde? Haz clic aquí, en inglés; y si te interesa saber más sobre la obesidad y el estado, seguramente querrás hacer clic aquí, en inglés.
Hacer conciencia y buscar soluciones de fondo para un problema complejo como la desnutrición en Guatemala, son los objetivos de la segunda fase de Tengo algo que dar; y ¿qué es lo que se les ocurrió? Una bolita de 3 cm que equivale a un tiempo de comida y logra nutrir a la persona por medio de pequeñas porciones de frijol rojo, maíz, lenteja, garbanzo, miel, trigo, soya, maní y plátano verde. Este y 29 proyectos son expuestos en la Feria Anual de Soluciones Nutricionales.
Cuando leyó esta noticia, Cándido bajó su cuchara, dejó de comer sus frijoles colados y me dijo: ¿Ya vió? Ahora es bolita nutricional, y hace poco era super tortilla. ¿Cuándo empezarán a repartir Soylent Green? ¡Carechucho le ven a uno!
Yo por mi parte sonreí y me acordé de lo que dijo Thoreau: Por cada mil personas atacando las ramas de un problema, hay una sola atacando sus raíces. Por supuesto que hay problemas alimenticios de corto plazo que hay que resolver; pero…¿bolitas alimenticias, super tortillas, o alguna forma de concentrado, por no decir Soylent Green? Repito que las buenas ideas económicas conducen a buenas políticas públicas, que producen buenos resultados; y las malas ideas económicas conducen a malas políticas públicas, que producen malos resultados. Lo que urge, ¡pero ya!, es abandonar las malas ideas y políticas económicas.
Lo que urge, ¡pero ya!, es descubrir los fundamentos de la ciencia económica; para consagrar nuestro talento a solucionar un problema relacionado con el bienestar del hombre, servir a un interés público de máxima importancia.
¡Basta de ocuparse de las ramas! ¡Basta de sostener una economía plagada de privilegios! ¡Basta de negarle a la gente la libertad de producir e intercambiar sin coerción y sin castigos! ¡Basta ya de promover la idea de que la gente sale de la miseria a base de asistencialismo! ¿Por qué no exploramos la posibilidad de que más y más personas tengan acceso a más y mejores empleos? ¿Qué tal si exploramos la posibilidad de que las personas no dependan de la caridad para satisfacer sus necesidades básicas? ¿Qué tal si hacemos posible que la costurera, el panadero, el que elabora jaleas y la que diseña software puedan hacer crecer sus negocitos sin ser chantajeados y expoliados legalmente?
Tengo aprecio y me da ternura la gente que se involucra en proyectos como este de Tengo que dar; pero si siguen haciendo lo mismo de siempre, y esperan resultados distintos…temo que los pobres van a tener que seguir esperando. Y van a tener que tragarse sus bolitas alimenticias.
La invisibilización de todo aquello que cuestiona el sistema, político, económico, social y cultural en nuestro país es una práctica cuyo telón de fondo es colocar en el imaginario nacional una Guatemala que no existe, o aquella que existe en el imaginario de unos grupos cuya hegemonía después de la conquista y la colonización la ejercen desde el Estado y desde todo el aparato ideológico dispuesto en favor de construir esas realidades falsas que han permeado la vida, el pensamiento, y el ser social, político y cultural de guatemaltecos y guatemaltecas. Eso escribió la columnista, empresaria y Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú; y estoy de acuerdo.
¿Quiénes tienen visibilidad en Guatemala? Las multitudes que bloquean carreteras y calles. Los políticos y funcionarios venales que toman el dinero de los tributarios y lo gastan en medicinas, fertilizantes, puentes, y otros bienes y servicios sobrevaluados y de dudosa calidad. Los exguerrilleros que integran comisiones para reformar la Constitución con quién sabe qué intensiones, comisiones para perpetuar la conflictividad en temas de desarrollo como el de la construcción de hidroeléctricas. Los grupos de presión que exigen más y más dinero de los tributarios para satisfacer sus demandas. Los grupos que exigen privilegios. La oligarquía de los derechos humanos, la de los impuestos y la del miedo-ambiente, entre otras. La dirigencia popular que perdería su razón de ser si los pobres ya no fueran pobres. Este es el sistema, político, económico, social y cultural incuestionable que acapara escenario y hace invisible cualquier intento por cambiar las cosas. Este es el establishment cuya hegemonía es políticamente incorrecto cuestionar.
¿Y cuál es la Guatemala invisibilizada? La que pide igualdad de todos ante la ley; esa no consigue primeras planas, ni reportajes extensos en la tele. La que pide respeto a la vida, la libertad y la propiedad de todos; a esa ni una gacetilla. La que pide acabar con los privilegios; a esa se la oye, como oír llover. La que pide leyes generales, en vez de legislación específica y particular; a esa solo se la sienta a la mesa para legitimar las pretensiones de las oligarquías citadas arriba. La Guatemala que no existe es la que pide una oportunidad para crear más riqueza.
Representantes de usuarios de energía eléctrica de 13 municipios de San Marcos y uno de Huehuetenango manifestaron su descontento por las tarifas elevadas; y uno de ellos dijo que, aunque en su casa tiene cinco focos, y un televisor en blanco y negro, le están cobrando Q16 mil quetzales por un año de servicio.
Tras la lectura de esta noticia se me ocurre que la gente sí quiere energía eléctria (y que no quieren iluminarse con candelas, ocotes, o candiles). Se me ocurre que la gente quiere energía barata. Se me ocurre que si es cierto que hay gente que tiene sólo cinco bombillas y un televisor, es un abuso que le cobren Q16 mil al año. Se me ocurre que la gente a la que le ocurre ese abuso debería poder defenderse, administrativa y judicialmente. ¿Cómo se defiende esa gente?
Luego se me ocurre que si yo no pago mi factura de la luz en dos meses consecutivos, me la cortan. Sin más. Me la cortan, y ya. ¿Por qué es que alguien puede pasar 12 meses acumulando Q16 mil de deuda sin que le corten la energía?
Si esta gente quiere electricidad barata, ¿qué piensan de la dirigencia popular que se opone a la construcción de nuevas hidroeléctricas? Descontemos la posibilidad de mano de mono, o de errores en el cobro de la enegría; ¿Sáben, ellos, que en la medida en la que la energía eléctrica se haga más escasa, se hará más cara? ¿Será posible que quieran energía sin tener que pagar su valor? Si esto fuera cierto, ¿cómo justifican este privilegio frente a otras personas que sí pagan lo que vale la luz, o…peor aún, tendrían que pagarles el privilegio?
¡Apodérate del día!
Carpe Diem significa Apodérate del día (sin desperdiciarlo) y resume bien mi visión del mundo. La libertad es el valor fundamental que guía mi vida y mis reflexiones en Carpe Diem. Vivo en Guatemala, un país que aún está por ser construido y en el que los derechos individuales y la igualdad ante la ley son precarios. Por eso, aquellos son mis temas favoritos para estos comentarios. Con todo y todo, este espacio -políticamente incorrecto- existe al amparo del artículo 35 de la Constitución de la República; y del 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (por si acaso). Me gustan la cocina, la lectura y la compañía de mi familia y de mis amigos. También me gusta pasar tiempo conociendo mi país y a su gente. Al perpetrar Carpe Diem comparto con mis lectores algunas reflexiones y experiencias en busca de lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico. ¡Por la libertad y la razón!
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