17
Oct 11

El debate presidencial

No vi el debate presidencial porque tengo mejores cosas que hacer.  Pero ahora que me metí a Twitter encontré que ese es el tema ineludible de la noche.  Todos se están quejando de lo ineptos que son, de que no hay propuestas, de que sólo hay ataques, de que sí y de que no.  Muchá, ¿de verdad esperaban propuestas?  ¿De verdad esperaban algo de más altura? Con base en qué evidencias?

Entonces pensé…¡Hubo gente que pagó para ir al debate!  Por la platea cobraban Q90.  Y luego leí lo que escribió @abasme:  ¿Alguien me puede explicar cómo llegaron esos dos a la segunda vuelta?

Entonces caí en la cuenta.  Hay mara que vota por ellos.  Llegron a la segunda vuelta, y están en el debate porque hay mara que votó por ellos. A ver…¿quienes de los lectores votaron por alguno de esos dos?

El problema, digo yo, no son Otto Pérez Molina y Manuel Baldizón.  El problema son los que votan por ellos.  El problema no está en la oferta política, que -aquí y en Tombuctú- lo que hace es lo que pide la demanda política.  Así es como se ganan las elecciones. Como dijo V, en V for Vendetta: Si quieren encontrar culpables, véanse  al espejo [aquellos que votaron por ellos]…y los que siguen apoyando el sistema que hace posibles a los dos que están compitiendo.

Estos son ejmplos de lo que se dice del debate en Facebook:

Que moderador mas flojo, los tres Guacala.

Escuchar el debate presidencial es algo que enferma, ni juntando a los dos se hace uno bueno.

Un debate presidencial que mas parece una riña callejera, entre dos borrachos pendencieros.

Deje que no respeten las reglas de un debate, que se ataquen en lugar de proponer, eso a decir verdad no es nada.

Ninguno de los dos merece mi voto.

Es una verdadera vergüenza, que oportunidades como esta solo revelen el pobre futuro que le darán a Guate.

Este debate es patético.

Me molesta que no hayan invitado a moderar a Laura Bozzo.

Esta será recordada como la noche de la pena ajena…

‎45 minutos de mi vida desperdiciados viendo a ese par de……

Que bien me siento de haber tomado la decisión de no ver el debate…

Rebaje presidecial. Triste y vergonzoso, un reflejo de nuestra sociedad.


17
Oct 11

Proteccionismo para la industria del PET

Ve pues…y yo que creía que los chapines ya habíamos aprendido que no hay que privilegiar industrias y que hay que desterrar al proteccionismo.  Y ahora resulta que no.  Resulta que vamos de regreso a los años 60, o 70.

El 13 de octubre pasado, el diario oficial publicó el Acuerdo Gubernativo 333-2011, del Ministerio de Economía socialdemócrata, en el cual ese despacho establece una cuota anual para la exportación de deshechos, desperdicios y recortes de politereftalato de etileno, conocido como PET.

Al PET lo conoces bien porque es el material plástico con el que se hacen los envases transparentes de aguas gaseosas.  Las hojuelas de aquel material, sirven para reciclar los objetos hechos con PET y convertirlos, por ejemplo, en cerdas para escobas.

Para hacer la historia corta y sencilla, tu te terminas tu doble litro de gaseosa, tiras el envase, tu basurero lo recoge y lo envía a una planta procesadora, esta lo covierte en hojuelas que no ocupan tanto espacio como el envase que tiraste, lo embalan y lo envían a China, México, o El Salvador en donde es convertido en otras cosas, como cerdas para la escoba con la que barres tu casa.  ¿Tutti contenti? No.

Hay empresaurios locales a los que les molesta que  las hojuelas sean exportadas a otros países y que ellos tengan que competir para comprar su materia prima.  El acuerdo es uno de favoritismo para los empresaurios que instalaron plantas para fabricar objetos con hojuelas de PET y que quieren adquirir materias primas más baratas.  Esto es porque obliga a que parte de las hojuelas no pueda ser exportada y tenga que ser vendida aquí, por la fuerza.  Por la fuerza del acuerdo y de la imposición de una cuota.  Este es un caso clarisimo de privilegios, de proteccionismo y de anacronísmo.  ¿Será uno de tráfico de influencias y de clientelismo?  Ya lo dijo el ministro de Economía: No se trata de una limitante sino de una regulación a fin de que el material se procese en el país; o sea proteccionismo chauvinista puro y duro al estilo de los años 60.

Este es el típico caso en el que un interés específico, el de una industria específica, usa el poder político y el poder de la ley para beneficiarse, perjudicar a otros y obtener rentas parasitarias.  Es un ejemplo de lo que en inglés se conoce como crony capitalism, o mercantilismo Este tipo de políticas le repugnan al capitalismo; y te deberían repugnar porque son multiplicadoras de privilegios y empobrecedoras.

Aaaaaah, como quisiera yo, una ley que dijera que: en ningún caso el Congreso o el Ejecutivo emitirán leyes, acuerdos, o decretos arbitrarios, o discriminatorios, en los que explícita o implícitamente se concedan prerrogativas, privilegios o beneficios que no puedan disfrutar todas las personas que tengan la oportunidad de hacerlo.  ¿Quién se atrevería a emitir una ley así?  Ciertamente que los socialistas y sus socios los mercantilistas no.  ¿Quién?


17
Oct 11

“Pizza nite”

El viernes fue pizza nite en casa… y el miércoles también.  La de la foto es la del viernes; una pizza deliciosa con champiñones, mozzarella, parmesano y la salsa de la casa que hemos estado perfeccionando.

El miércoles, sin embargo, fueron cinco porque celebramos con un grupo de amigas queridas.  Hubo de rodajas de tomate y hojas de berrros, de anchoas, de lorocos, Margherita con ajo y con champiñones.  Todas con mozzarella.

No recuerdo cuándo y de dónde comí mi primera pizza; pero podría apostar a que fue ca. 1970 y que era de Ovopast, la pizzeria y rosticeria que quedaba en la zona 9, junto a donde entonces estaba el Supermercado La Puerta del Sol y donde ahora hay una tienda de equipo eléctrico.

Con mis padres salíamos del supermercado y pasábamos comprando una pizza que comíamos en casa. No muy lejos de esa fecha, debo haber probado la de Vesubio, que íbamos a comprar a su restaurante original en la zona 4, que todavía existe. Generalmente, cuando levaba pizza, mi padre cantaba una canción de Dean Martin que decía: When the moon hits your eye/like a big pizza pie/ that´s amore. Y a principios de los 90 también me gustaba mucho la de hongos de un lugar que ya no existe y que se llamaba Boloña.

A mí, las pizzas me atraparon desde aquellos primeros momentos. Aunque no hago la masa, me gusta mucho pensar en las combinaciones y tengo mis favoritas. Aveces las hago con salsa, y aveces las preparo con tomates rodajados. Mis preferidas, que elaboro en casa son: la de anchoas, que he descubierto que si uno mezcla las anchoas con el mozzarella, en vez de sólo esparcir los pececillos, es mejor;  la de flor de izote y la de lorocos (que, por recomendación de mi amiga Marialys, esta última es mejor con queso ricotta, que co nmozzarella); me gustan mucho la que hago con hongos Shitake y la de aceitunas negras; y también una con hojitas de berros. Sobre mis pizzas, aveces me gusta esparcir finas rodajas de aguacates.

En la ciudad de Guatemala, mis pizzas comerciales favoritas, en orden descendente, son: cualquiera de Pasta e Basta; y la Enzo y la Amore mio, del Vesubio de la carretera a El Salvador.

La pizza me gusta acompañada con cerveza, con vino tinto, con Coca-Cola, o con Grapette.


17
Oct 11

Deliciosos chicos con “chicle”

Los chicos son unas de mis frutas favoritas; y, desde niño, algo que me gustaba mucho de aquellas frutas era encontrar la sustancia que servía para hacer chicles o goma de mascar. Los chicos de ahora, en su mayoría, no traen aquella goma por ser cruces cuyos cultivadores buscan tamaño y otras características.  Y no me extrañaría que la presencia de goma no sea una de aquellas.

Hace unos días, sin embargo, me topé con unos chicos riquísimos que, además, venían acompañados de abundante sustancia blanca que pude acumular entre mis dientes y disfrutar como lo hacía cuando era niño.

Esta goma, claro, es insabora; pero tiene suficiente consistencia como para que uno pueda imaginar como eran los chicles antes de que fueran hechos con goma artificial, en vez de con la extraída de las cortezas de los chicozapotes.

Cuando masco esta sustancia me acuerdo de mi viaje a El mirador y de aquella travesía por la selva en la que uno encuentra los chicozapotes marcados por los extractores de chicle; y de Guayacán, la novela de Virgilio Rodríguez Macal, que es acerca de las aventuras de los chicleros en la selva.

Aaaaaaaah, todo lo que desata un chico con chicle.