El ministerio de Finanzas reporta, hasta agosto, un gasto de Q34.8 millardos, superior en un 10.5 por ciento a los Q31.4 millardos erogados durante la ejecución presupuestaria del mismo periodo de 2010.
Los recursos del sector privado o voluntario de los guatemaltecos, son desviados -en forma creciente- hacia el sector público o coercitivo: Durante septiembre, la recaudación creció 30.6 por ciento respecto de igual mes de 2010.
La red vial está desmoronándose por todas partes, con los consecuentes daños para las personas productivas en todo el país.
Cuando la Administración, al fin hace algo, lo hace mal, como ocurrió con la dársena del Puerto de Champerico, y así desperdicia el dinero que les quita a los tributarios y que tanta falta hace.
¿Nos extraña, entonces, que la revista Forbes haya colocado a Guatemala entre los países menos atractivos para invertir?
Y si no hay inversiones, ¿de dónde van a salir más y mejores empleos? Si no hay inversiones, ¿cómo van a subir sanamente los salarios? Si el dinero de los guatemaltecos se desperdicia, se maladministra y se pierde en corrupción, ¿cómo vamos a salir de la pobreza?



